viernes, 31 de julio de 2015

LEOPOLDO LUGONES









SUICIDIO, DULCE DESPEDIDA


Tomados de la mano recorrieron la ciudad, caminaban  envueltos en la bruma del ocaso, mientras ella reía y mostraba su alegría, tú estabas pensativo.
¡Cómo llegaron al delta del río! Nadie lo sabe, en el largo trayecto que transitaron.
Pasaron casi todos los momentos de tu existencia, en esa proyección te viste niño, acariciado y protegido por la ternura y el amor de mamá.
Recordaste tus juegos infantiles allá en el patio polvoriento de Villa María, la carrera alocada con los perros de la casa que eran tus juguetes preferidos.
Luego la adolescencia en la casa de la abuela, esa viejecita que te hacía sentir lo profundo de la vida, haciendo que tu mente se trasladara a los primeros años en donde mamá tomaba tu mano y te enseñaba las primeras letras. Esas letras que volcarías a innumerables páginas para deleite de la gente.
De muy joven ingresaste al mundo fantástico de dejar que tu mente fabricara personajes, lugares y situaciones, ese mundo que solo aquellos que llevan el sentir de la prosa en la sangre saben del exquisito sabor producido al verlos en un libro.
Ya de adulto la realidad del mundo te atrapo sin consideración y te entregaste a luchar por valores y principios que consideraste necesarios para un pueblo carente de rumbo.
Así llegaste hasta ese hotel de la ribera, acompañado siempre por ella que durante el trayecto no te abandono y parecía que te empujaba hacia ese lugar.
La puerta del cuarto se abrió lentamente, como queriendo dejarla allí y no compartir con ella ese acto. Pero tú ya lo habías decidido. Te quitaste parte de la ropa, acomodaste la cama, caminaste hasta la mesita de noche que tenía el cuarto, abriste la botella de whisky que compraras el día anterior, serviste en un vaso un largo trago. De un golpe lo bebiste, cerrando los ojos al hacerlo, el líquido bajo por tu garganta como quemando, te tiraste a la cama para esperar que ella hiciera su trabajo, no lo dudó y sentiste cómo, entre dulzón y amargo te provocaba fuertes dolores, no duro mucho, el cianuro surtió efecto, perdiste la conciencia, ella salió de ti triunfante, ya le pertenecías. De esa manera, el 18 de febrero de 1938 emprendiste el viaje a la inmortalidad.

Mario Dario Fuenzalida Delgado 2015. Argentina

Derechos Reservados.

HOMENAJE A TUPAC-AMARU

TÚPAC  AMARU


América te recibió  un 19 de Marzo, allá por el año 1738
José Gabriel Condorcanqui Noguera fuiste bautizado
A pesar de ser mestizo,
Tu vida transcurrió en defensa del originario Inca,
Sangre noble de Sapa corría por tus venas        
No aceptaste la ocupación colonialista en tus tierras
Luchaste por la dignidad de los indígenas, robados,
Estigmatizados por el ocupante extranjero.
No mediste consecuencia alguna,
Tu espíritu luchador no lo permitía
José Gabriel, te convertiste en líder de tu pueblo
Organizaste la mayor rebelión que América conoció
En pos de la libertad, la vida y la dignidad del Inca
El miedo que tu bravura provocaba en los invasores
Los llevo a perseguirte para sofocar la rebelión
El temor de ese gobierno virreinal a perder el poder robado
Hizo de tu persecución un raid de muerte y de terror.
Muerte y terror que llegaron en tres barcos,  allá por  el 1400,
Arribados a las costas de este gran continente, América.
Trajeron destrucción, codicia y hambre de ocupación
Destruyendo sistemáticamente la mayor cultura continental
A estas costas arribaron algunos marineros y muchos asesinos
Despreciados en sus tierras, en las que vivían encarcelados…
Esa gente, esa casta te persiguió durante tu campaña en defensa del Inca
Fuiste apresado y llevado ante las autoridades españolas en Cuzco
Allí te torturaron, casi hasta la muerte.
Intentando que te convirtieras en traidor a tu gente.
Te condenaron a la muerte más cruel que el hombre puede imaginar
El tañido de las campanas anunciaba en la plaza de armas
La ejecución pensada. DESCUARTIZAMIENTO.
Iniciaron el macabro ritual de la ejecución
Sacando de los calabozos, en zurrones, a tu familia
Que atada a caballos fueron arrastrados hasta la plaza
Allí los colgaron hasta morir.
Para ti tenían preparado un acto inhumano.
Cuatro caballos fueron traídos,
Aseguraron tus brazos y piernas a cada uno de ellos
Hicieron que tiraran hasta desmembrarte
Tu fuerza, tu sangre Inca fue más poderosa.
No lograron arrancar las extremidades de tu cuerpo
Pero debían ajusticiarte
Te cortaron la cabeza, los brazos, las piernas
Tu sangre rego la plaza de armas de Cuzco
Cada una de tus partes adorna regiones Incas
Tus piernas en Livitaca, hoy provincia de Chumbivilcas
Y en Santa Rosa, hoy Melgar.
Acto provocado por el miedo, por la ignorancia de un ocupa asesino
Tu ejemplo siguió en manos de Diego Cristóbal, tu primo
Y así fue tomado y difundido el sentido de libertad por el originario.
Túpac Amaru no te mataron, el fin de tu vida fue el inicio de la vida en libertad
Sigues siendo el líder de la liberación de un continente.
Sigues siendo un referente de dignidad, de   grandeza.
América rinde homenaje a tu entrega por la vida.
Mario Fuenzalida Delgado. 2015. ARGENTINA
Derechos Reservados